SÍNTOMAS DE PANCREATITIS AGUDA. COMO SE QUEJA
La pancreatitis aguda habitualmente comienza con dolor que puede ser severo en el abdomen superior, que puede durar algunos días. El dolor puede ser constante solo en el abdomen superior, o puede propagarse a la espalda o a otras áreas. El dolor puede ser repentino e intenso o puede comenzar en forma moderada que se agrava con la comida. El abdomen puede estar distendido y muy doloroso. Otros síntomas pueden incluir nauseas, vómitos, fiebre y una aceleración del pulso arterial. La persona afectada se siente y se ve como muy enferma. Un 20 % de los casos son severos. Puede haber deshidratación (pérdida de líquidos) y descenso de la presión arterial (hipotensión). En ocasiones puede haber fallas en el corazón, pulmón o riñones. En los casos más severos pueden producirse hemorragias en el páncreas que llevan al shock. Durante el ataque agudo el médico encuentra en los exámenes de laboratorios niveles altos de amilasa (enzima digestiva formada en el páncreas) en la sangre. También puede haber cambios en los niveles del calcio, magnesio, potasio y bicarbonato. Las personas afectadas pueden tener altos niveles de azúcar y lípidos (grasas) en la sangre. Estos cambios ayudan al médico al diagnóstico de pancreatitis. Luego que el páncreas se recupera los niveles en sangre suelen retornar a lo normal. El curso de la pancreatitis aguda es variable y hay distintos criterios médicos establecidos para predecir su pronóstico.
PANCREATITIS CRÓNICA. COMO SE QUEJA
Habitualmente es consecuencia del abuso del alcohol durante muchos años o de una enfermedad persistente de la vía biliar. El daño producido en el páncreas por el alcohol puede no producir síntomas durante muchos años y luego aparece un ataque de pancreatitis. Las consecuencias más frecuentes de la pancreatitis crónica es el dolor, la mala absorción de alimentos que conduce a la pérdida de peso y diabetes. Para su diagnóstico el médico cuenta con un número de exámenes complementarios que valoran la función del páncreas, o que detecta sus anormalidades mediante estudios por imágenes o endoscópicos.
COMO FUNCIONA (FISIOLOGÍA)
El páncreas exócrino es la principal glándula digestiva del organismo, secreta alrededor de un litro de un líquido claro rico en bicarbonato cada día al intestino delgado. Este líquido, el jugo pancreático, contiene las enzimas digestivas necesarias para la hidrólisis intraluminal (dentro de la luz del intestino) de los macronutrientes de la dieta (proteínas, almidón, grasas, y ácidos nucleicos) y de las vitaminas liposolubles a moléculas más pequeñas que pueden absorverse directamente en los enterocitos (células del intestino delgado) o seguir actuando formando parte de enzimas presentes en la bilis para permitir su posterior absorción. En los humanos el jugo pancreático tiene una concentración de proteínas del 1 al 10 %. La mayor parte de estas proteínas son enzimas digestivas o cofactores, que incluyen 20 isozimas de 12 diferentes enzimas. El resto está formado por la secreción de un inhibidor de tripsina (que tiene una función protectora para evitar el daño al páncreas debido a una activación prematura de la tripsina en el tejido o en el jugo pancreático) y otras enzimas similares a la tripsina que no tienen una función primaria en la digestión, proteínas plasmáticas y glicoproteínas. Las cuatro principales categorías de las enzimas digestivas son las proteasas (digieren proteínas y péptidos) amilasa (digiere almidón), lipasas (digieren triglicéridos y fosfolípidos) y nucleasas (digieren ácidos nucleicos). Todas la proteasas como también la fosfolipasa son secretadas por el páncreas como proenzimas (zimogenos) inactivas. Luego de llegar al lumen intestinal, el tripsinógeno es convertido a tripsina por las enteropeptidasas, enzima que se encuentra en el ribete de la célula del intestino. La tripsina puede activar a otras proenzimas como así también al tripsinógeno. De manera diferente a las otras enzimas digestivas, la amilasa, la lipasa y la ribonucleasa se secretan en su forma activa. El pancreas exócrino tiene una reserva de enzimas mucho mayor de las necesarias para la digestión de los alimentos. La mayor reserva es de las enzimas necesarias para digerir los azúcares (carbohidratos) y las proteínas. Las reservas para la digestión de las grasas (lípidos) particularmente para la hidrólisis de triglicéridos es más limitada.Los estudios realizados en personas sometidas a una resección parcial del pancreas demostraron que la insuficiencia digestiva para las grasas no se produce hasta que se pierde la capacidad del órgano en un 80 % al 90% Esta observación tiene implicancia clinicas pués indica que la costumbre de ingerir tabletas rotuladas como ¨digestivos¨ que contienen enzimas pancreáticas no tiene racionalidad terapéutica. Una vez que el jugo pancreático entra en el intestino, el tripsinógeno es activado a tripsina por la enterokinasa en forma tan rápida y completa que la relativa pequeña cantidad del inhibidor de tripsina presente no interfiere con el proceso digestivo normal. Otro mecanismo protector adicional contra el efecto potencialmente perjudicial de la activación prematura de tripsina dentro del páncreas, es la habilidad de diversas moléculas similares a la tripsina sintetizadas por la célula acinosa y de la misma tripsina para destruir las moléculas nocivas de tripsina y tripsinógeno.
REGULACIÓN DE LA SECRECIÓN PANCREÁTICA
Durante el estado basal o sea en ayuno, el volumen del jugo pancreático secretado al duodeno es bajo, con una secreción de enzimas de alrededor del 10 % de su nivel máximo y de bicarbonato solo un 2% del máximo. Existen breves períodos en el que aumenta la secreción de enzimas y bicarbonato cada 60-120 minutos asociados con una actividad motora del estómago y el intestino entre las comidas. Los nervios colinérgicos (parasimpático) son los que regulan el aumento de la actividad secretora. Los nervios adrenérgicos (simpático) actúan como inhibidor de la secreción pancreática en ayunas. Luego de una ingestión de una comida el páncreas exócrino segrega bicarbonato y enzimas a un nivel del 60-75% del que podría obtenerse luego de una administración endovenosa máxima de una dosis de secretina y CCK (colecistokinina) principales estimulantes de la secreción del páncreas. La secreción estimulada por la comida, al igual que en el estómago también puede dividirse en fases cefálicas, gástricas e intestinal aunque pueden sobreponerse en parte. La fase cefálica es estimulada por el pensamiento, la visualización, la degustación o el olfato a comida. Puede producir una respuesta secretora del 25 al 50 % del máximo y está regulada primordialmente por una inervación vagal colinérgica. La fase gástrica no ha sido muy estudiada, pero la distensión del estómago produce un pequeño aumento en la secreción del páncreas también mediada por reflejos vagales colinérgicos. Durante la fase intestinal se libera secretina a la sangre desde el duodeno en respuesta a la presencia de ácido en el mismo. Los ácidos grasos y la bilis también pueden estimular la liberación de secretina. Es interesante tener presente que solo se necesita un 10 % de acción de la lipasa (encargada de digerir sustancias grasas de nuestra dieta). Esto significa la natural sobreabundancia de enzimas digestivas por lo que es poco razonable la automedicación con "así llamados digestivos" para intentar favorecer el proceso de la digestión.
COMO ESTA FORMADO. (ANATOMÍA)
El páncreas está alojado profundamente en la cavidad abdominal y en el adulto, mide alrededor de 12 a 20 cm de largo y pesa de 70 a 120 gramos. La cabeza de la glándula está opuesta a la curvatura menor del duodeno con el cuerpo y la cola extendiéndose oblicuamente posterior al estómago hacia el hilio del bazo
(figura 40), muestra el páncreas y sus relaciones con los órganos vecinos, la
(figura 41) es un esquema de las estructuras vasculares y su relación con el páncreas). En su parte posterior el conducto principal de la vía biliar (colédoco) entra en la cabeza del páncreas y pasa a través del tejido pancreático para alcanzar la ampula duodenal. El páncreas está dividido en lóbulos, rodeados por el tejido conectivo que contienen vasos sanguíneos, linfáticos, nervios y canales secretores exócrinos. Al examen microscópico el tejido de los lóbulos está formado por acinos, que participan en la secreción exócrina. Dispersos dentro de los acinos están los islotes de Langerhans (1% 2% de la glándula), que son responsables de la secreción endocrina del páncreas (insulina). Las células acinosas están especializadas en la síntesis, almacenamiento, y secreción de grandes cantidades de proteínas, en la forma de enzimas digestivas. Durante el reposo, la parte superior de la célula acinosa está llena con gránulos de zimogeno (formas inactivas de las enzimas). Luego de la ingesta de una comida la secreción de las proteínas por parte de las células acinosas se acompaña de una rápida disminución, tanto en el número como en el tamaño de los gránulos de zimogeno. El páncreas endocrino consiste en alrededor de un millón de islotes de Langerhans de aproximadamente 0,2 mm de diámetro, típicamente redondos u ovales y separados del tejido exócrino por finas fibras de tejido conectivo. Los tipos de células más comunes son las células beta (en la mitad del islote) que secretan insulina y las células alfa (en la periferia) que secretan glucagon. Las otras células son las células delta que secretan somatostatina y un polipéptido pancreático.