domingo, 16 de agosto de 2009

TRATAMIENTO DE LA DISPEPSIA FUNCIONAL Al no poder saberse con certeza la causa que la provocan y el valor diagnóstico de los síntomas, es difícil establecer un tratamiento único. Por lo tanto, éste sólo podrá limitarse al tratamiento de los síntomas. Si se considera que esta alterada la evacuación gástrica pueden utilizarse fármacos llamados prokinéticos porque favorecen la motilidad. Si predomina la acidez actuar con medicación que suprima la secreción o la formación de ácido. Estas terapias tienen un éxito variable. El médico tratante es el que deberá establecer sus posibles causas y su medicación. La palabra dispepsia tiene distintos significados para cada persona que la padece. Puede estar relacionada con un subgrupo de alteraciones del funcionamiento digestivo y el tratamiento deberá considerar cada caso en particular. La erradicación del Helicobacter Pylori, en algunos estudios no ha mostrado ser de valor. La hiper sensibilidad visceral parece ser uno de los mecanismos claves modificados en la dispepsia no ulcerosa y deberá ser tenida en cuenta, a pesar que hasta el momento no existe un tratamiento establecido.En ocasiones, además de la corrección de los malos hábitos alimentarios y del contenido de la dieta, ingerir comidas de poco volumen, comer despacio evitando tragar aire. Disminuir la ingesta de alimentos grasos que disminuyen el vaciamiento gástrico. Reasegurar al paciente luego de los correspondientes exámenes complementarios, de la ausencia de alteración orgánica, contribuye a la mejoría de los síntomas. En el futuro es posible que medicamentos puedan tener un efecto mas especifico basado en anormalidades fisiopatológicas (alteración de la función normal). Con esto muchas mas personas podrán estar libres de síntomas durante tiempos prolongados ULCERA GASTRODUODENAL. TRATAMIENTO En 1824, William Prout identificó que el jugo gástrico contenía predominantemente ácido clorhídrico, comenzando una era de investigaciones fisiológicas. La primer parte del siglo XX se centralizó en el rol de la hipersecreción acida en relación a la ulcera gástrica y duodenal. Antes de los conocimientos actuales sobre el Helicobacter Pylori, la asociación de la hipersecreción acida con la ulcera duodenal llevó a indicar operaciones que resecaban parte del estómago y el nervio vago (estimulante de la secreción gástrica) las que lograban una significativa reducción en la recurrencia de las úlceras. La terapéutica siempre dirigida a reducir al mínimo el factor ácido-péptico, de acuerdo a lo dicho por Schwartz, en 1910, que sin acido no había ulcera ,llevó a utilizar gran cantidad de antiácidos con lo que se tenían mas efectos adversos que terapéuticos El rol del acido en la enfermedad ulcerosa dio comienzo a la era del control farmacológico de la secreción del acido que culminara con el descubrimiento de Sir James Black y otros sobre la importancia del antagonista de los receptores del acido en la célula. Los inhibidores de dichos receptores, descubiertos a comienzos de los años 60,en primer lugar la cimetidina, seguida luego por la famotidina y la ranitidina significaron un gran beneficio par las personas con enfermedades asociadas por ácido, pero eran menos efectivas en aquellas con enfermedad por reflujo gastroesofágico. Actualmente la nueva clase de medicamentos focalizan su acción sobre la bomba que forma el ácido ,ubicada en la membrana canalicular de la célula parietal , reabsorbiendo potasio e intercambiándolo por hidrógeno . Producen una inhibición específica y efectiva de la actividad de la bomba durante 24 horas y se han mostrado francamente superiores a las antagonistas de los receptores H2. Los compuestos de éste género que modificaron el tratamiento de la sintomatología de la úlcera son el omeprazol, el lanzoprazol, el pantoprazol y el rabeprazol disponibles en la farmacia bajo prescripción del médico bajo distintos nombres comerciales. Las preocupaciones iniciales en relación a la seguridad de estos medicamentos, principalmente relacionada con el concepto teórico que al inhibirse profundamente el ácido puede aumentar la producción de la hormona gastrina y producir proliferación de células, ha desaparecido al contarse con evidencias de alrededor de 300 millones de pacientes tratados en los últimos 14 años que no presentaron complicaciones. Durante el reposo (alejado de las comidas), cuando la secreción del ácido es mínima, la célula parietal contiene un gran número de vesículas con dicha bomba de protones. En esta situación el efecto de la medicación es máxima. Es por eso que las medicaciones que bloquean la bomba deben ser administradas en ayunas, previa a la ingestión de alimentos. Durante la alimentación, la célula parietal vacía su contenido de ácido y la medicación recibida solo actúa en un 30%. El tratamiento del Helicobacter Pylori, si se encontró la presencia de dicha bacteria, es parte del tratamiento habitual de la úlcera. No hay una única medicación para la cura de esta infección. Se han utilizado combinación de medicamentos para mejorar los resultados en eliminar este microorganismo. Para ello se utilizan, de acuerdo a la preferencia del médico tratante, terapias llamadas dobles o triples en las que se asocia a un inhibidor del ácido uno o dos antibióticos. Hasta hace poco tiempo, el médico aconsejaba a la persona con úlcera regímenes dietarios muy estrictos a base de cremas, lácteos y otros alimentos de consistencia blanda. Actualmente se conoce que la dieta tiene poca relación con la curación de la úlcera. Deberán evitarse alimentos condimentados y ácidos (jugo de naranja, tomates) si estos exacerban los síntomas. Fumar cigarrillos se ha demostrado que inhibe la curación de la úlcera y está relacionado con mayor recurrencia de la misma. En general deberá evitarse medicaciones como la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos. De ser necesario recibir éstas medicaciones como en casos de artritis o artrosis, son preferibles las nuevas fórmulas que tienen selectividad sobre las substancias mediadoras de la inflamación articular llamados COX II selectivos los que no tendrían tanto efectos nocivos sobre las plaquetas de la sangre y la mucosa gástrica. El tratamiento del Helicobacter Pylori, si se encontró la presencia de dicha bacteria, es parte del tratamiento habitual de la úlcera. No hay una única medicación para la cura de esta infección. Se han utilizado combinación de medicamentos para mejorar los resultados en eliminar este microorganismo. Para ello se utilizan, de acuerdo a la preferencia del médico tratante, terapias llamadas dobles o triples en las que se asocia a un inhibidor del ácido uno o dos antibióticos.

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